La convivencia es difícil,  sin duda alguna. Y si es complicado mantener una convivencia con quien nosotros hemos elegido (pareja, amigos, incluso hijos…), mucho más lo es con quien NO hemos elegido, por ejemplo nuestros compañeros de trabajo, o nuestros jefes.

centros de trabajoLa obligación de relacionarnos con personas extrañas, algunas de las cuales no tienen nada que ver con nosotros produce continuamente conflictos; roces, rencillas y rencores que pueden convertirse en verdaderas “bolas de nieve”, dando lugar a situaciones de crispación en los centros de trabajo que sin duda dificulta y perturba que el objetivo  por el que cada día se acuda al mismo (supuestamente producir, sacar adelante una tarea, obtener resultados) se produzca de forma satisfactoria

Según el II Informe Adecco sobre el absentismo laboral (adecco.es) en el contexto internacional España sigue liderando los países con mayor nivel de absentismo con una media de 111,4 días perdidos por trabajador y año, siendo más alto en las empresas con más número de trabajadores que en las empresas pequeñas. Muchas son las causas de dicha situación,  pero cada vez se detectan más bajas médicas por depresión relacionadas con cuestiones relativas al centro de trabajo (problemas con los compañeros, con la dirección), sin olvidar el denominado “absentismo emocional” relativo al trabajador que acude a su centro de trabajo, si bien no rinde adecuadamente en sus tareas. ¿Podría estar relacionado con el hecho de que España sea un país culturalmente litigioso?

La realidad es que, al tiempo que se produce un perjuicio emocional en el trabajador -muy difícil de superar en algunos casos-  se produce una pérdida para la empresa: en definitiva el conflicto no resuelto, conlleva consecuencias negativas.

¿Cómo puede actuar la empresa para mejorar estas situaciones? La implantación de la Mediación como método para resolver los conflictos en la empresa ofrece una luz, una esperanza para el trabajador que no sabe a dónde acudir ni cómo resolver lo que está sucediendo.

Las técnicas de mediación pueden utilizarse por el Departamento de recursos Humanos (hablar con los trabajadores juntos o por separado, escuchar sus argumentos), si bien entendemos que para que puedan prevalecer de forma idónea los principios esenciales de la Mediación recogidos en la Ley 5/2012, (Neutralidad  del Mediador y de todo el proceso, confidencialidad, buena fe de la Mediación), es más conveniente que las empresas cuenten con un Centro externo de Resolución de Conflictos. No olvidemos que el conflicto puede darse entre dos trabajadores, pero también entre un superior y un trabajador, e incluso con la Dirección del Centro y que, incluso en este supuesto, debería poder el trabajador afectado solicitar el inicio del proceso.

Pongamos un ejemplo: Pedro y Juan trabajan en un turno de noche. Pedro es el jefe de Juan; ambos optaron al mismo puesto, si bien el mismo se adjudicó a Pedro pese a que llevaba menos tiempo trabajando; habían sido compañeros de trabajo y la relación era buena. Sin embargo desde que se produjo el ascenso existe tensión entre ellos: Juan no consigue superar lo que él considera un fracaso personal y por ello desatiende las ordenes de Pedro como su Jefe directo, lo desacredita frente a otros compañeros de turno los cuales evitan intervenir en el mismo e implicarse. El resultado es un mal ambiente en el trabajo y desde la dirección se está apreciando una pérdida de productividad en dicho turno. Pedro, desesperado, acude al Departamento de Recursos Humanos de la empresa.

 ¿Es la empresa neutral en este conflicto? entendemos que no, puesto que está siendo afectada por el mismo (pérdida de la productividad) y por lo tanto tiene interés directo en la su resolución, hasta tal punto que la  posible solución de echar al trabajador conflictivo pueda presentarse como la opción más barata y eficaz a corto plazo. Sin embargo esta solución puede dar lugar a más conflicto con otros trabajadores y puede afectar negativamente a  la reputación de la empresa.

Por lo anterior, contar con un Centro externo de resolución de conflictos permite a la empresa mantener una adecuada distancia con el problema y preservar la neutralidad del proceso.

Solicitada la Mediación por uno de los afectados,  el Departamento de Recursos Humanos solicitará la intervención del Mediador, el cual  contactará con los trabajadores, preferiblemente de forma separada, informándoles de la posibilidad que ofrece el proceso de Mediación. En el ejemplo se realizaría una primera sesión informativa con Pedro (solicitante del proceso), a fin de conocer su versión de los hechos y  motivación para la mediación. Realizada la misma se contactaría con Juan  a fin de que el mismo manifestara si accede a iniciar el proceso de Mediación. Tras las sesiones necesarias con cada uno de ellos, el Mediador citaría a las partes a una sesión conjunta. Consideramos que en este tipo de conflictos es esencial que se realicen tales sesiones conjuntas pues el objetivo del proceso es mejorar la convivencia en el trabajo; conocer las causas del conflicto y permitir a ámbar partes que se manifiesten sobre las mismas, que expliquen a la otra parte implicada qué es lo que está sucediendo y cómo se podría mejorar. Tal vez en el ejemplo anterior Juan sólo necesita un reconocimiento expreso de Pedro como compañeros de trabajo, con independencia de su categoría profesional.

Comprobamos que en el ámbito laboral muchas veces las relaciones entre trabajadores están manejadas por conductas de envidia, de la necesidad de dominar al otro, del egoísmo. En definitiva emociones idóneas para ser tratadas en un proceso de Mediación, resolviendo situaciones conflictivas que afectan al entorno laboral, ese lugar en el que pasamos -normalmente- cinco días a la semana y del que sólo descansamos dos. 

Ventajas indudables para el trabajador que sabe a dónde acudir y se siente escuchado y atendido.

¿Y  para la empresa?: establecer una cultura de paz y de resolución de conflictos en los centros de trabajo evita costes innecesarios (despidos, costes judiciales),  produce un efecto dominó  que impregna todos  los niveles de la organización empresarial y posiciona favorablemente a la empresa frente a sus competidores.